miércoles, 4 de julio de 2012

CULPABLES Y COMPARSAS AL BANQUILLO



La noticia del día es que Rodrigo Rato se sentará en el banquillo de los acusados a instancias del juez Andreu de la  Audiencia Nacional, ante la denuncia interpuesta por el partido Unión Progreso y Democracia, para responder por el llamado “escándalo Bankia”. Lo que no han permitido los votos mayoritarios del PP en el Congreso de los Diputados, la creación de una comisión de investigación, se va a producir en sede judicial. 

Y con la imputación de Rato otros 35 más, representantes de sindicatos, partidos políticos de derecha o izquierda, todos ellos comparsas millonarios del engaño que terminó poniendo a la sociedad y al estado al borde de la quiebra económica. Entre los imputados nombres como el del ex ministro de Aznar, Ángel Acebes; el ex alcalde de Majadahonda, Romero de Tejada, citado en las listas del caso Gurtel; Mercedes de la Merced o el vicepresidente de la CEOE, Arturo Fernández. Pero no para aquí la cosa, en la lista de imputados del juez Andreu también nos encontramos nombres como el de Moral Santín , militante de Izquierda Unida y con un bruto anual que corta la respiración, más de 400.000 euros. ¿Cómo es posible que IU permita tal desvarío?  Cayo Lara nos debe una explicación, lo mismo que Rajoy, Rubalcaba, o los secretarios generales de los sindicatos. 

Este va a ser un juicio contra políticos y banqueros o viceversa, ya que no se sabe muy bien donde comienzan unos y terminan los otros, pero sobre todo esperamos que sea un proceso contra la corrupción y el engaño. Todo esto no le vendrá nada mal a esa vieja dama llamada democracia

lunes, 18 de junio de 2012

EL G-20, NERÓN Y SU ARPA


Hoy se encuentran reunidos en México los dirigentes de los veinte países más poderosos del mundo para intentar afrontar las consecuencias de la crisis financiera y encontrar una salida.  Este encuentro se produce en la mejor de las situaciones posibles, cuando Grecia ha conseguido un gobierno capaz de seguir las directrices de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional, sin embargo, a pesar de esta buena noticia, los países mediterráneos siguen siendo castigados por el insaciable mercado, España con una prima de riesgo que llegaba a los 590 puntos en su diferencial con el bono alemán y un interés para préstamos a diez años del 7,25%, una situación del todo insostenible.  

¿Qué quiere decir todo esto? Que los políticos más votados por los ciudadanos de las naciones más poderosas del planeta no tienen el poder real, que este ha sido y es suplantado cada día por el poder tecnológico y financiero y que todo lo que ellos hagan y decidan en Los Cabos (México) es papel mojado. Se trata tan solo de una representación. Lo mismo que las declaraciones del presidente Rajoy que rozan el sainete cuando dice que ha sido él quien ha presionado a Ángela Merkel; que no existe rescate; o aquellas promesas pronunciadas no hace tanto de que si ganaba las elecciones él y su gobierno iban a reducir el paro, la prima de riesgo y conseguir torcer el mal rumbo de nuestra castigada economía. No ha dado ni una. Y no es su culpa, como tampoco lo fue la de Zapatero: ambos son tan solo comparsas de una obra que ellos no han escrito ni por supuesto han decidido representar. 

Dice el presidente del Banco Central Europeo, que lo malo de los socios castigados por la deuda es que toman las decisiones mal y arrastras; también dice que hagan lo que hagan da igual pues su destino ya está escrito. Y Dragui sabe de lo que habla, no en vano ha sido él quien ha falseado las cuentas de Grecia, colaborando al hundimiento de ese país.

Es la hora de los enterradores y lo malo es que el cadáver todavía no sabe a qué hora va a ser enterrado. Mientras tanto va de aquí para allá,  asistiendo a las jornadas de la Eurocopa en Holanda o a las reuniones del G-20 en México, sin más orientación que la de un boxeador prácticamente noqueado a quien su entrenador y la afición anima cada vez que besa la lona.
Si es cierto aquello que dicen de que la economía es una cuestión de confianza estamos perdidos: ¿Quién va a confiar en unos políticos- ya sean los del PP o los del PSOE- que no ven más allá de sus narices? ¿Cómo confiar en las cifras de los Estados que falsean las cifras? ¿Acaso alguien se cree a estas alturas las deudas declaradas por las Comunidades Autónomas? ¿O las de la Banca española? 

Nadie cree a nadie, nadie se cree nada.  Y menos a los veinte dirigentes de las naciones más poderosas del planeta. Esa incredulidad es la que dispara el riesgo de los países, la que hace que la deuda y sus intereses alcancen cifras estratosféricas, mientras tanto ellos, los actores secundarios de este drama,  se entretienen en México, fotografiándose en grupo o pronunciando todo tipo de declaraciones.  No hay que olvidar que también Nerón tocó el arpa  viendo como se incendiaba Roma

martes, 12 de junio de 2012

ALTAS ESFERAS

¿Qué pensaría si su banco pide dinero para financiarse  y lo pone a usted como garante del  préstamo y en el supuesto caso de que su entidad bancaria no pudiera pagar lo que ha pedido sus acreedores fueran a por usted o a por sus bienes?. Seguro que no le haría ninguna gracia. Pues eso es lo que ha hecho el Gobierno con este rescate al que llaman "préstamo en condiciones ventajosas". 

Si la banca absorbe los 100.000 millones de euros y eso no le llegara para sanearse será el Estado a través de los Presupuestos Generales del Estado, con el dinero de todos los españoles, el encargado de devolverlo con unos intereses que oscilan entre el tres y el cuatro por ciento. Y este préstamo es preferente, es decir que hay que pagarlo antes que ningún otro que tengamos contraído. Sinceramente, no veo ninguna razón para la alegría de Rajoy o las felicitaciones del Rey.

En el año 2009, el presidente de entonces, Rodríguez Zapatero le dio 150.000 millones a la banca española para que pudiera sanearse y fluyera el crédito. Y nada de eso sucedió. Un año más tarde, a través del Banco de España, se inyectaron 45 000 millones de euros para las Cajas de Ahorro y el pasado año la banca española utilizó 110.000 millones de euros del Banco Central Europeo para provisionarse con fondos reales que les permitiera salir adelante una vez separados los activos tóxicos.  En total, antes del rescate, Bancos y Cajas contaron con nada menos que 300.000 millones de euros para sanearse. Mientras, los españoles seguimos en paro, sufriendo recortes, uno tras otro, y vuelta a empezar. ¿Qué nos hace creer ahora que estos 100.000 millones de euros del rescate vayan a servir para algo? Desde luego no para solucionar los grandes problemas de la sociedad española. 

Si estas cifras astronómicas se hubieran utilizado para ayudar a los españoles en apuros a pagar sus créditos no habría habido desahucios, la banca no tendría problemas de impagos, el ciudadano podría seguir consumiendo y no se habría roto la cadena de la economía productiva pero, claro, el gran negocio financiero de la deuda no existiría. 

Ahora, por poner un ejemplo, se da la paradoja que los cien mil euros del rescate servirán para financiar a los bancos de los que el Estado español es acreedor. Nunca se ha visto que el deudor financie al acreedor para aumentar el volumen de su deuda. Por estas razones no comprendo la alegría del presidente Rajoy, que lo celebre asistiendo a un partido de futbol fuera de España, y que el Rey lo felicite. Algo falla en las altas esferas.

domingo, 10 de junio de 2012

LA DEMOCRACIA SECUESTRADA


Lo que comenzó como crisis financiera en los Estados Unidos contaminó a Europa y pronto, debido a la debilidad de los gobiernos de uno y otro signo, derivó en una importante crisis económica que afectó a la economía real. De esta forma los grandes errores de la especulación mundial la tuvieron que pagar empresarios y trabajadores, unos cerrando empresas, los otros quedándose sin trabajo y precarizándose todavía más. La economía real quedaba atrapada entre las mandíbulas del poder financiero y el poder político se ponía a su servicio. Los ciudadanos pronto pudimos contemplar como detrás de aquellas crisis, financiera y económica, se destapaban otras de mayores dimensiones: la crisis social y la crisis moral. 

Los avances en materia laboral conseguidos con tanto esfuerzo en algo más de un siglo se perdieron con escasa resistencia por parte de sindicatos, de los trabajadores y de los representantes políticos de los ciudadanos. El telón se vino abajo y quedó al descubierto la gran crisis de valores al comprobar que la mayor preocupación entre los ciudadanos de la llamada zona euro no era otra que el mantenimiento del consumo desordenado. El dinero conseguido a cualquier precio- el fin justifica los medios- se ponía por encima de cualquier otro valor moral, claro está que hasta aquí no se había llegado en un día sino que se precisaron años en los que se relegaron a los mejores profesionales y trabajadores sustituyéndolos por jefes dóciles y trabajadores baratos sin importar la calidad de sus trabajos ni el resultado de los mismos. 

Poco importaba que un Banco o una Caja de Ahorros fuera dirigida por gente inexperta siempre y cuando contara con la aprobación del poder político que distribuía a sus hombres en Consejos de Administración, pagando su silencio y sus servicios con cientos de miles de euros al año o con bonus millonarios. Así Rodrigo Rato, con nula experiencia financiera, llega a Caja Madrid como presidente de la entidad financiera tras una guerra abierta en el seno del PP entre Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy. Rato respeta las cuotas de los diferentes partidos que se reparten el pastel. Y otro tanto le ocurre a la Justicia que es parte el botín de esta partitocracia que sustituye a la democracia (“le llaman democracia y no lo es”, se grita en las plazas y calles españolas). 

El Poder Judicial, el Tribunal Supremo o el Tribunal Constitucional se reparten en cuotas de poder. Y siempre el mismo denominador común: la obediencia debida a las consignas políticas de unos y otros. La independencia quedaba enterrada. En los medios de comunicación ocurría otro tanto lo mismo que en los organismos de control democrático: Defensor del Pueblo, Tribunal de Cuentas, Banco de España, Mercado de Valores etc. etc.

Mientras el sistema democrático se desmoronaba fueron muy pocas las voces que se alzaron contra aquel secuestro de la democracia y aquellas que lo hicieron fueron silenciadas. El periodismo de investigación pasó a convertirse en periodismo de hostigamiento obedeciendo a los intereses políticos y económicos- unos se hicieron llamar Sindicato del Crimen e intentaron derribar a un gobierno elegido democráticamente, cosa que consiguieron, y los otros se alineaban en torno al grupo Prisa-  perdiéndose todo atisbo de libertad informativa.

Con la política, la justicia y los medios de comunicación mediatizados el poder financiero encontró el terreno abonado para hacerse con el poder económico, dictar sus propias leyes y hacer que los ciudadanos pagaran por los errores de otros. Los ciudadanos estaban más ocupados en consumir casas, coches, viajes, o todo tipo de prendas de vestir engordando una gran burbuja, primero tecnológica y después financiera que los llevaría al abismo. Y ahí es donde ahora nos encontramos.

¿De qué extrañarse cuando el Presidente del Poder Judicial dice que “es una miseria” el haber falseado sus gastos y pasar como comidas oficiales sus fines de semana en hoteles de lujo con su amante bien armado, y si digo bien armado es porque lleva armas y posee una medalla pensionada de la policía. Además comparte nombre con un mítico jefe apache. 

¿De qué extrañarse cuando vemos como Rato y otros tantos hunden Cajas y Bancos obteniendo en premio millones de euros a cambio? O los desorbitantes sueldos de los directores de medios de comunicación o sus “estrellas” mientras el país se empobrece y aumenta el número de suicidios entre quienes han sido despojados de lo poco que tenían

Lo que de verdad extraña todavía es ver cómo millones de personas votan a quienes les recortan hasta lo más mínimo, a quienes secuestran y pervierten la democracia, a quienes nos llevan al abismo para arrojarnos al precipicio. 

Ayer mismo se ha producido un rescate y todavía no son pocos quienes quieren hacernos creer que se trata de un préstamo estupendo para la banca y que ahora viviremos mejor. 

Algún día alguien se preguntará qué es lo que pasó en estos años en los que a los recortes sociales se les llamaban reformas, o a los rescates préstamos; en los que la mentira y la infamia estaban al orden del día; con el poder político, la justicia y los medios de comunicación secuestrados y porqué hicimos tan poco por impedirlo

miércoles, 30 de mayo de 2012

HEDOR

Apesta. España apesta por los cuatro costados. Huelen mal las más de cuatrocientas toneladas de basura que Ángel Fenol, empresario valenciano imputado en el caso Brugal, ha enterrado en Orihuela cubriéndolas con limoneros. Huele mal el caso Bankia que salpica al Gobierno, al anterior gobierno y a personajes corruptos de nuestra trama político-empresarial. Sin embargo ni el PP ni el PSOE quieren abrir una investigación. Por algo será. 

Huele mal que el presidente el Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez se haya presentado hoy en el Senado diciendo que no puede hablar, que así se lo ha pedido el Gobierno y que les va a hacer caso pero que el cuerpo le pide contarlo todo. Este Ordoñez no tiene nada que ver con aquel otro, Francisco Fernández Ordoñez, que fue un buen ministro durante la transición, aunque ambos sean hermanos.

Huele mal que todos encubran la gran corrupción, la gran mentira.
Nos dicen que Aurelio Izquierdo, un ex directivo de Bankia, de Bancaja y del Banco de Valencia- las tres entidades intervenidas por el Gobierno-, se va a llevar 14 millones de euros por tres entidades hundidas y salvadas con capital de todos los españoles. Y nos quedamos cortos si pensamos que el actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha cobrado 68 millones de indemnización del Banco de Bilbao. El saliente, Rodrigo Rato, cobrará cerca de cuatro millones por su fatídica gestión. Huele mal y esto es un atraco. 

La corrupción domina gran parte de las estructuras democráticas en España. Los mecanismos de control democrático, la Fiscalía General del Estado, la Comisión del Mercado de Valores o el Banco de España permanecen ciegos, sordos y mudos. La corrupción llega hasta la misma familia real y se extiende por las presidencias de algunas comunidades autónomas, los ayuntamientos y las empresas públicas y privadas sin que nadie haga nada por evitarlo. No se salva ni el Poder Judicial. El llamado caso Divar es un escándalo. Esto es un atraco y la Justicia está en el juego. 

Atracadores y corruptos ejercen un gran poder. Desahucian a los trabajadores empeñados en créditos que no pueden pagar; castigan a los funcionarios públicos; destruyen la educación o la sanidad, ponen en peligro a parados y pensionistas (ya están pensando en cómo reducir sus exiguos salarios) y se ceban con los jóvenes españoles convirtiéndolos en una gran “generación perdida”. 

Nunca hasta ahora la peste se había extendido tanto en España. Estamos al borde del rescate o lo que es lo mismo de que se empobrezcan más, todavía más si esto  es posible, las clases trabajadoras, mientras los responsables de la crisis- yo lo llamaría el gran expolio nacional- acumulan millones de euros  en paraísos fiscales.

 Necesitamos ser rescatados ya. De tanta ignominia. Abrir las ventanas y que sople el viento. Que la peste se vaya. Para eso es posible que tengamos que movernos, al menos levantarnos de nuestros sofás y apagar la tele. Salir a las calles y no abandonarlas hasta que algo se arregle. Con salir un día no arreglamos nada. Tanto silencio va a envenenarnos.

viernes, 25 de mayo de 2012

EL SHOCK DEL EURO


Europa está dejando de existir como entidad económica y política. Parece que va a morir de éxito fruto del espejismo en el que ha vivido durante varias décadas. Las Naciones y los Estados, ambos con muy poca vida, apenas sesenta años, han demostrado ya su inoperancia para enfrentarse a los organismos internacionales en manos de las grandes organizaciones financieras y el gran logro de la moneda única desaparecerá en poco tiempo obligando a la vuelta a las monedas nacionales con el consiguiente empobrecimiento de todos los europeos que perderán más de un cuarenta por ciento de sus ahorros de la noche a la mañana. A eso le llaman ya “el shock del euro”. 

Con un endeudamiento público y privado que roza el billón de euros, con unos intereses anuales de 35.000 millones de euros, España no puede mantenerse por más que se empeñen en recortarnos hasta el aliento. Eso lo saben los causantes de la crisis económica y del gran capital que están resituando sus dineros en bancos extranjeros, hecho este que a su vez acrecienta más la inestabilidad económica de la economía en España.

Inmanuel Wallerstein, sociólogo y principal analista mundial del sistema mundo, cree lo que se está produciendo en este principio de siglo es un cambio sistémico de grandes proporciones, una lucha encarnizada entre el capital y el trabajo tal y como nosotros todavía lo concebimos, del que difícilmente se va a poder salir sin un gran confrontación global, es decir lo que antes llamábamos guerra mundial y que hoy todavía no tiene nombre. Dirán ustedes que se trata de un análisis catastrofista pero yo les recomiendo que se informen adecuadamente, es decir, que abandonen su periódico habitual, los noticiarios de las radios o las televisiones nacionales y consulten a través de internet cual es la opinión de los más prestigiosos analistas mundiales o de las prensa económica más cualificada. 

¿De qué sirve entonces el circo de la Unión Europea con sus recomendaciones de austeridad o de crecimiento? ¿Que fiabilidad le podemos dar a nuestros políticos o a nuestros medios de comunicación? Ninguno. Cero. 

Ya nadie se fía de nadie. El Banco de España dice desconocer las cifras reales de los activos tóxicos bancarios. Las cuentas de las Comunidades Autónomas son un enigma para los políticos que las gobiernan, cada día se cambian y aparecen nuevas sorpresas. La propia presidenta de la Comunidad de Madrid dice que ella, al igual que Sócrates, "solo sabe que no sabe nada". La debacle financiera se acrecienta cada día. Bankia, ayer  había que ayudarle con los dineros del Estado, unos cuatro mil millones; a la semana siguiente ya son siete mil millones: diez días más tarde  quince mil millones y hoy, el periódico “El País” estima que la cifra podría ser de veinte mil millones. Para poder pagar se recortará todavía más en sueldos , educación o sanidad cuando ya tenemos en España cerca de dos millones de familias en las que ninguno de sus miembros trabaja, o un índice de pobreza entre la población hasta ahora nunca visto. 

Nuestros políticos nos han engañado durante años y hoy no saben estar a la altura de las circunstancias dándonos un ejemplo de corrupción sin límites. Las más altas instancias de la magistratura, en manos de los partidos políticos, dan un ejemplo nefasto con sus dispendios y prebendas. El Rey y su familia no salen mejor parados. Algo huele a podrido en España. Lo grave es que millones de españoles y españolas afectados por todo lo que está sucediendo padecen la ceguera de la que nos hablaba nuestro premio Nobel, José Saramago y manifiestan escasa preocupación por la corrupción o por la salud democrática de su propio país. ¿A ver si Wallerstein va a tener razón?.

miércoles, 2 de mayo de 2012

ENTREVISTA CON IGNACIO RAMONET



La baja calidad de nuestra democracia depende de la calidad de la información que los ciudadanos reciben. No es necesario extenderse mucho para poder decir que las televisiones nacionales y gran parte de los periodistas que colaboran en sus programas contribuyen de forma importante a que la reflexión y el análisis sean sustituidos por el ruido, los gritos y la desinformación. 

Por esa razón el que en la televisión autonómica de Cataluña, TV-3, dedique un espacio de entrevistas a aquellos que tienen mucho que explicar sobre lo que está sucediendo y que afecta de forma tan directa a todos los ciudadanos,- me estoy refiriendo a la llamada crisis económica, que no es otra cosa, a mi juicio, que el golpe de estado silencioso de las grandes corporaciones, con Goldman Sachs a la cabeza, para desmantelar el estado del bienestar y convertir a los estados en protectorados de la grandes organizaciones internacionales- nos permite afirmar que no todos los medios son iguales, de la misma forma que tampoco los políticos lo son. 

La entrevista que Jaume Barberá le hace a Ignacio Ramonet creo que puede aclarar muchas cosas a aquellos que todavía hoy se asombran de lo que está sucediendo en España