miércoles, 18 de marzo de 2015

HECHOS AISLADOS



Los políticos del Partido Popular, con el presidente del Gobierno a la cabeza, no se cansan de repetir una y otra vez que la corrupción es un hecho aislado, que a cualquiera en las filas de su partido le puede suceder y que de lo que se trata es de depurar responsabilidades y hacer limpieza cuando surja un caso. Este mensaje se repite machaconamente a través de los medios de comunicación y de tanto repetirlo hay quien cree que se trata exactamente de eso, de una pandilla de chorizos que se aprovechan de sus puestos relevantes para engordar sus bolsillos. Lo que se intenta con estos mensajes es desviar la atención del hecho más grave, de aquello que los ciudadanos nunca deben saber, que la corrupción forma parte del sistema, que se produce de forma generalizada en todos los ámbitos de la sociedad y que se castiga de forma ejemplar a quienes intentan oponerse a ella ya se trate de jueces, periodistas o funcionarios. La corrupción, cuando se adueña de un país lo primero que hace es hacerse con los grandes medios de comunicación para impedir que la verdad se conozca, entrar en los partidos políticos y los sindicatos para pudrirlos y convertir al dinero en dueño y señor de todas las conductas.

Una sociedad con jueces dóciles, con periodistas que declaran sin rubor tener la pluma del medio para el que trabajan, con una administración de justicia enferma, con un sistema policial al servicio del más fuerte  dictando leyes mordaza para que nadie pueda hablar o protestar sin tener que pagar multas millonarias o pasar por la cárcel, es una sociedad enferma. En la mente de todos están nombres que podrían mucho mejor que yo contar lo que pasa , como los jueces Baltasar Garzón y Elpidio Silva, el que fuera fiscal anticorrupción Jiménez Villarejo o los ciudadanos que han pasado y siguen pasando por las cárceles por enfrentarse  a quienes no les representan. En la mente de todos están los manifestantes de Cataluña sentenciados recientemente a años de cárcel o los sindicalistas que secundan una huelga general formando parte de los piquetes. 

El caso Urdangarin no es un hecho aislado sino el síntoma de algo que hace años que se viene produciendo y que de haberse seguido investigando no se habría detenido en el presidente de la comunidad autónoma balear, Jaume Matas. El caso Matas no es un hecho aislado sino que se extiende a otras muchas comunidades autónomas. Gurtel no es más que una forma de funcionar de nuestros políticos, una muestra más del enriquecimiento ilícito. El caso Púnica, lo es en los ayuntamientos del Partido  Popular pero también existen en muchos otros. En Andalucía los ERE. En Cataluña los señores Pujol que se envuelven desde hace años en la bandera nacionalista para intentar encubrir sus delitos. En Murcia, en Castellón, en Castilla la Mancha, en Galicia, en Asturias, en Navarra, el mapa autonómico o el municipal están cubiertos de casos de corrupción. Pero también alcanza a personalidades del Estado, del Gobierno, de los partidos políticos, de la banca, de la justicia, de la policía…. No se salva nadie. 

Lo que hoy como ayer se nos oculta es una realidad que supera con mucho a la ficción por eso cuando vemos que asoman casos como el del pequeño Nicolás o el de la doctora Pinto uno cree estar viviendo en un mundo irreal. Y cuando vemos como Granados se mezcla con personajes como Cerezo y ambos a la vez con policías con intereses en empresas en paraísos fiscales, hablo del comisario Villarejo, y este a su vez trabaja como confidente de lujo para el periódico el Mundo y de ahí surge el culebrón del amigo del rey, López Madrid, pedimos a gritos que nos dibujen un croquis que nos haga entender que está ocurriendo realmente en este país.  O lo que sería más exacto, que es lo que lleva años urdiéndose bajo los gobiernos del PSOE y del PP sin que ni uno ni otro quisieran afrontar con valentía la reforma de la Justicia que utilizan a su antojo como arma arrojadiza de forma interesada.

Durante muchos años, como periodista de investigación, he podido conocer de primera mano la causa de esta enfermedad que emponzoña nuestra sociedad. Ya hace veinte años que los servicios de inteligencia españoles sabían que el dinero del crimen organizado, el dinero del narcotráfico, el dinero del terrorismo internacional y el de la corrupción se lavaban en el mismo lugar, en los llamados paraísos fiscales.

 Fue el juez Jean Pierre Thierry, desde Francia, el primero en alertarnos al decirnos que el dinero de ETA se ocultaba en las cuentas de los mismos bancos en los que políticos o criminales famosos ocultaban sus fortunas. Por eso no debe de extrañarnos ahora ver algún caso como el de la Banca Privada de Andorra, con una puerta de entrada en Madrid, como ahí depositaban sus dineros desde Juan Cotino, miembro numerario del Opus Dei, ex director general de la policía con Aznar y ex presidente de las Cortes Valencianas; Flores, el empresario-guardaespaldas de la discoteca Madrid-Arena o el mismísimo Pujol, Gaopin y la mafia rusa. Algo les une a todos ellos, la necesidad de ocultar sus dineros.

 Esto que nos resulta escandaloso lleva muchos años creciendo en la sombra. En la sombra que le han procurado los gobiernos del PP y del PSOE. Los mismos que miraban para otro lado cuando llegaban los sicarios de Moscú a la Costa del Sol con sus maletines cargados de dinero, o las triadas chinas o los ex generales de la Stasi o del KGB. Algunos periodistas advertimos entonces de este peligro. Algunos perdimos el trabajo al hacerlo a otros les fue peor y tuvieron que abandonar el país o viven perpetuamente amenazados.

Para que venga Rajoy diciendo que la corrupción es un caso aislado. 

Lo mismo le escuchamos decir entonces a Felipe González o a José María Aznar. No, la corrupción no es un caso aislado, en todo caso es lo que aísla a todo un pueblo. 

Todo comenzó en la dictadura con el caso Nicolás Franco (aceites de Redondela) pero no pasó gran cosa porque se trataba de un caso aislado. Continuó con  el caso Matesa, le siguió el joven empresario Jesús Gil (tragedia de San Rafael). Eran casos aislados. En 1982 llegó el PSOE al poder y con él los maletines del caso Flick. La beautifull people se hizo cargo de todos los ministerios económicos y así nos fue. Discípulos de la Escuela de Chicago, cachorros del neoliberalismo, se hicieron cargo de las grandes empresas públicas hasta que las privatizaron. Felipe González tuvo muchos casos aislados que fueron desde el BOE, al Banco de España, a la Dirección General de la Guardia Civil o al propio Ministerio del Interior. Seguían siendo casos aislados. Aznar lo extendió sin rubor a todos los campos y allí creció y engordó Gurtel. Y mientras esto sucedía las mafias internacionales se instalaban en España. La mafia rusa visitaba España. ¿Alguien lo recuerda? Seguro qué no. Se trataba de un programa de investigación que demostraba su presencia aquí. Nada mejor que deshacer aquel equipo. Y pronto el periodismo de investigación se convirtió en manos de los poderosos en periodismo de instigación, el látigo particular e interesado para aupar o derribar gobiernos, para vender ejemplares de prensa pero no para defender la verdad. La verdad ya había sucumbido entre la tinta de las máquinas de la imprenta. Y es que la corrupción es un bicho grande que tiene al menos tres patas: la económica, la mediática y la política. Esta es la autentica Triada. Y esto, señor Rajoy, no es un hecho aislado.     

jueves, 5 de marzo de 2015

! TODOS AL SUELO, QUE VIENEN LOS NUESTROS !



¡Al fin, después de tantos años, parece que llegan los nuestros! Y con ellos los corruptos irán a la cárcel, tendrán que devolver lo que robaron; la educación tendrá una cierta calidad igualándose a la de los más avanzados países de nuestro entorno; la sanidad se salvará de ser privatizada  y volverá el trabajo digno. Nuestros abuelos pueden sentirse tranquilos porque ya no tendrán que sostener la carga de sus hijos y sus nietos, y nuestros hijos verán la luz al final del túnel o lo que es lo mismo tendrán un futuro parecido al de sus padres. Si otro mundo diferente a corto plazo no es  posible al menos que nos devuelvan todo lo que en los últimos años nos han arrebatado, lo que todavía quedaba de la Sociedad del Bienestar. !Uf, menos mal, que pronto llegan los nuestros!

Ya hay quien desde algunos partidos políticos emergentes lo está celebrando pero yo no alzaría de momento la copa de la victoria. La historia está llena de grandes derrotas que fueron vistas en principio como grandes victorias. Los generales árabes festejaban su victoria mientras los aviones israelíes cargaban sus bombas para comenzar una guerra que tan solo duró seis días . La Primera Guerra Mundial fue en principio una fiesta en la que los combatientes se despedían de sus familias y amigos con el convencimiento de que en unas semanas estarían de nuevo en casa victoriosos. Y esas semanas se transformaron en años. Hitler estaba convencido de que tomar Francia sería un paseo y los belgas y los franceses le hicieron ver lo equivocado que estaba. Existen innumerables ejemplos de falsas victorias celebradas de antemano que se frustaron.  Pero claro yo estoy hablando de una guerra  y ustedes dirán: ¿en que se parece una guerra a lo que estamos viviendo? Por lo que se ve en mucho, si nos fijamos en Grecia, en donde el pueblo ha elegido a sus representantes para que cumplan con sus promesas electorales pero la Unión Europea les  ha recordado que la soberanía griega está en manos de los acreedores de su deuda. Es esta una guerra que ya se ha cobrado más víctimas que muchas guerras locales y desde luego que ha generado una pobreza con unos niveles de hambre en Europa como no se recuerda desde la postguerra mundial.  Es esta la guerra de global de los más poderosos contra las clases medias y bajas de todo el mundo. Sí, de eso estamos hablando, de revertir nuestro presente y de que no conviertan nuestros hogares en un campo de batalla.

Sabiendo esto y visto lo visto, conociendo el poderosísimo enemigo al que hay que enfrentarse, resulta de todo punto incomprensible que los “nuestros” alardeen de su victoria de antemano, que ante la cantidad de poder político que van a ocupar hayan comenzado a pelearse entre ellos,  que se muestren más preocupados por su victoria que por el objetivo primero de estas elecciones que no es otro que desalojar del poder el Partido Popular que tanto sufrimiento y daño ha causado. Ayer mismo pudimos ver como ante la visita de Junker a Madrid, Rajoy ha firmado el compromiso de aportar 1500 millones de euros para un proyecto energético que pretende unir España y Francia con un presupuesto total de dos mil millones de euros.  Y este coste no se reparte con Francia a partes iguales ni ser prorratea entre los miembros de la UE, lo va a pagar el país con más índice de  paro en toda Europa. Con dirigentes así, a los que no les tiembla el pulso para firmar en condiciones claramente desventajosas estos macro proyectos y someten a la población a grandes penurias, se necesita un cambio urgente.

 El PSOE no parece tener la energía suficiente para convertirse en el referente del cambio político. UPyD e IU defenderán antes sus propias estructuras partidistas que intentar la unión de las fuerzas de la oposición ante una emergencia nacional como la que nos ocupa. CIU y ER están a lo suyo, al nacionalismo independentista. Y los partidos emergentes, Ciudadanos y Podemos crecen rápidamente en expectativa de voto.

Por lo que se ve no habrá mayorías absolutas- ni falta que nos hacen- pero tampoco suficientes para poder formar gobierno. Habrá que pactar, que negociar, olvidando personalismos y porcentajes de representación partidistas. E intentar unir fuerzas. De momento el ejemplo no puede ser peor. Rosa Díez se niega a integrarse en Ciudadanos pues prefiere ser cabeza de ratón que cola de león; Podemos, imbuido de su mesianismo y de una gran autosuficiencia, se niega a abrirse a las demás fuerzas de la izquierda progresista, creen que ellos y solo ellos se van a bastar para desalojar al PP del poder. Grave error.  De persistir en él puede que muy pronto lo que dijo Pablo Iglesias en los pasillos del Parlamento Europeo (“En las elecciones generales en España el PSOE va a tener que decidir si nos apoya para llegar al Gobierno o mantiene en él al Partido Popular”) se vuelva contra él.

Como decía un compañero periodista en aquellos días previos a las elecciones generales de 1982: “!Todos al suelo , que vienen los nuestros!”



viernes, 20 de febrero de 2015

MÁS ALLÁ DE LA NEGOCIACIÓN



La Unión Europea, es decir Alemania, ha conseguido lo que pretendía: demostrar al mundo que eso de la soberanía nacional es una solemne estupidez que tan solo se creen quienes no la tienen, es decir, los griegos, los portugueses, los españoles y los países del Este que están en la órbita Merkel.

Una vez que han hecho que el nuevo gobierno griego renuncie a lo que prometió en su programa electoral de renegociar la deuda, una vez que los griegos se han sometido al dictador de la banca alemana, ahora se trata de infringirles la mayor humillación posible y de llevar a los millones de griegos, que apenas tienen para comer, de la pobreza a la miseria impidiendo que el nuevo gobierno les pueda echar una mano como pretendía. Y no solamente eso, sino que como castigo hay que volverles a bajar la pensión a los pensionistas que ya cobran un 40% menos que antes de los recortes, impedir a que los trabajadores más perjudicados se les pueda subir el salario mínimo profesional y propiciar las privatizaciones de los puertos griegos que los grandes armadores, aquellos que han sacado la fortuna de su país, puedan comprar a precio de saldo. Todo esto no tiene nada que ver con que los griegos deban de pagar la deuda en su totalidad y cumplir sus obligaciones con la Unión Europea. Esto más bien suena a otra cosa bien distinta, ni más ni menos que impedir que ni Grecia ni ningún otro país europeo se salga de las recetas de austericidio que tan malos resultados ha dado y que han llevado a millones de europeos al sufrimiento y la desesperación. O lo que es lo mismo, que nadie tenga derecho a probar otro camino para salir de la crisis.

Sabido es que los más de 220.000 millones de euros del rescate de Grecia se emplean en su totalidad para devolver a la banca alemana las deudas más unos elevados intereses que crecen cada día. Nada de esto se queda para el pueblo griego. Y a cambio de esos créditos-rescate Alemania y Francia obligaron a una Grecia arruinada a firmar un contrato de compra de armas de 45.000 millones de euros.

Grecia es un país estratégico para la seguridad de Europa, y caer en manos de Rusia o de China supondría un mal de consecuencias imprevisibles. Merkel juega con fuego y se puede quemar.   

martes, 10 de febrero de 2015

"CHARLAS CON EL PRESIDENTE"



Ahora que sé que me lees, amigo anónimo, ya estoy en disposición de contarte algo nuevo. Si quieres hablamos de Venezuela, del “régimen bolivariano”, como así le llaman los dirigentes del PP y del PSOE al legítimo gobierno de Venezuela. Yo estuve allí cuando Hugo Chávez había recobrado la presidencia del Gobierno tras un golpe de estado, poco después de que los Estados Unidos hubieran propiciado sus sustitución "forzosa" por el candidato de facto, Pedro Carmona Estanga, representante de la gran patronal venezolana, mientras el legítimo presidente era retenido por un grupo de militares golpistas en Fuerte Tiuna, momento que aprovechó  el presidente del Gobierno español, José María Aznar, para reconocer apresuradamente a Carmona, lo mismo que hizo el periódico El País a través del grupo Cisneros, que formaba parte del grupo de comunicación que dio la bienvenida al usurpador en Venezuela. Los que hoy hablan de “régimen bolivariano”, el PP, el PSOE o el periódico El País, entre otros, deberían recordar su vergonzosa actuación en aquel abril del 2002, como recuerdan todavía hoy con desagrado gran parte de los venezolanos. 


Quienes hicieron esto acosan y acusan a Monedero, a Pablo Iglesias o a Iñigo Errejón, de haber mantenido relaciones con el gobierno de Venezuela, pero parecen olvidar que el gobierno de Rodríguez Zapatero propició, en beneficio de unos pocos, labores de asesoría en materia de comunicación y en formación audiovisual en el canal Tele Sur así como cursos de imagen política a través de productoras amigas con intereses ligados al entorno de Zapatero y a altos cargos de comunicación de su gobierno. Ni entonces ni ahora el Ministerio de Hacienda se ocupó de esclarecer si las sumas de dinero cobradas entonces por medio de sociedades limitadas correspondían a un trabajo personal que hacía impropio el uso de sociedades. No es que me parezca bien ni disculpe el caso Monedero, sencillamente me parece una desvergüenza que quienes se rasgan las vestiduras hoy hayan hecho lo mismo ayer.
    

A lo que iba, la segunda vez que visité Venezuela, en enero del 2005, con motivo del Foro Social Mundial, pude observar con cierto asombro como los empresarios de las televisiones privadas que habían apoyado en sus informativos el golpe contra Chávez no solamente seguían emitiendo sino que abrían sus telediarios con insultos graves, injurias y calumnias contra la persona de su presidente del Gobierno, hecho este que si hubiera ocurrido en España hubiera tenido sus consecuencias. El gobierno del “régimen bolivariano” permitía la libertad de expresión en los medios privados, aún cuando la televisión pública fuera claramente pro-gubernamental pero menos que lo que hoy es RTVE para vergüenza de gran parte de los españoles. Y cuando el presidente Hugo Chávez participaba en algún acto público sus enfervorizados seguidores no dejaban de gritarle una y otra vez: “Cadena, Cadena, Cadena”. A lo que él les pedía calma. “Cadena” quería decir que el gobierno nacionalizara los medios de comunicación y los convirtiera en hijos menores de la emisora pública chavista. Chávez, aguantó el tipo. Y si bien es cierto que retransmitía en directo sus reuniones de gobierno en donde ponía al descubierto ante todo el pueblo los chanchullos de los más poderosos, también lo es que se complacía con un programa matutino en la televisión pública gubernamental, llamado “Aló , presidente”, en donde respondía  a preguntas de los ciudadanos. Algo parecido a lo que unos años antes puso de moda en España, el presidente Felipe González, con aquel inolvidable programa llamado “Charlas con el Presidente”, emitido desde la Moncloa para Antena 3 Televisión, en el que FG en solitario, sentado en un sillón y junto a una chimenea, nos ofrecía sus largos monólogos sobre tal o cual tema sin que nadie pudiera responderle. Y como el formato no era ni atractivo ni interesante, se programaba junto a la serie de ficción de mayor audiencia de entonces, “Farmacia de Guardia”, pero ni así consiguió el seguimiento que pretendía la Moncloa y tras cinco o seis emisiones tuvo que ser retirado de la parrilla.  Estamos hablando de los años 1994 y 1995. Un año más tarde FG perdería las elecciones y dejaría la presidencia de Gobierno.


Comprendo que nadie quiera recordar que los socialistas también tuvieron sus tentaciones populistas en la televisión; o que se oculten los intereses del Grupo Prisa en Venezuela y sus alianzas con el grupo Cisneros; o que se borre de nuestra memoria la felicitación del presidente Aznar al gobierno golpista que duró unos días en Venezuela, estando el legitimo presidente secuestrado en una prisión militar; o los negocios mediáticos de los amigos de Rodríguez Zapatero; o como tuvo que abandonar el país Carlos Andrés Pérez en su segunda presidencia acusado de corrupción y de desfalco. Nada de todo esto aparece en los medios de comunicación tradicionales. ¿Será desmemoria u olvido?

miércoles, 4 de febrero de 2015

COSAS DE VAMPIROS



El 18 de diciembre de 1995, en un programa de investigación que analizaba los años de gobierno, titulado “Las seis caras de Felipe González”, se daba un retrato del giro copernicano del entonces presidente que arrancaba como un convencido marxista, hasta su renuncia en el 28 Congreso, pasando por la socialdemocracia y llegando al liberalismo más en boga, sobre todo en política económica, asumiendo los postulados neoliberalistas de Milton Friedman de que hay que dejar al mercado que se autoregule sin que el Estado intervenga para nada. Atrás quedaban los años de la intervención de Rumasa o la reconversión industrial de la línea blanca en Sagunto siendo sustituidos por lo que entonces se conoció como la “beautifull people”, es decir , la gente guapa que veranea en la milla de oro de Marbella y que bajo la batuta de Miguel Boyer, Ministro de Economía, o de Carlos Solchaga , Ministro de Industria, se abandera la economía de mercado más dura, con declaraciones como que España era un buen país para enriquecerse rápidamente. 

Solchaga fue un liberalizador compulsivo, Felipe González un hooligan de la economía social de mercado, Miguel Boyer y sus chicos de la Escuela de Chicago a los que pone al frente de los grandes organismos estatales- algo así como meter a la zorra en el gallinero- completan la plantilla de lo que ellos llamaron "la modernización de España" y que fue, ni más ni menos, que poner los cimientos de cientos de privatizaciones - la venta en parcelas de todo lo público- que más tarde completó el Gobierno de José María Aznar y prosiguió con José Luís Rodriguez Zapatero bajo los auspicios de su consejero aúlico, Pepiño Blanco, encargado de minusvalorar todo el capital de los aeropuertos españoles y ponerlos a precio de saldo. Unos y otros, PP y PSOE, seguían los dictados de los grandes organismos internacionales alejándose cada día más de sus ideas, de su electorado y atendiendo a veces, incluso, a intereses personales.


Véase en donde se encuentra hoy cada uno de estos actores y  las banderas que defienden. Felipe González, el hombre de las seis caras, sentado en consejos de administración de las grandes multinacionales, lo mismo que José María Aznar, y convertido en lobista de la energía nuclear, en el amigo invisible del multimillonario mexicano, Carlos Slim, y en el propagandista más acérrimo de la necesidad de llegar a acuerdos de Estado entre el PP y el PSOE. Hoy mismo, el maniquí, Pedro Sánchez, un líder cosido con alfileres, que lo mismo trepa a una montaña mientras una cámara le está grabando que asiste al programa basura Salvame, afirmaba ante los periodistas de que lo realmente revolucionario era precisamente eso: llegar a pactos con el PP. Estupefacción. Y ya ha comenzado a transitar por ese camino, apostando por una reforma del Código Penal durísima o afirmando que el fin del túnel de la crisis ya ha comenzado y que las políticas económicas de Rajoy están comenzando a dar resultados. Hace menos de una semana decía lo contrario.


La socialdemocracia entendida al modo de Felipe González o de sus principales aliados  en los inicios de la transición democrática- Bettino Craxi en Italia o Carlos Andrés Pérez en Venezuela, acusados de saqueo y corrupción, no se parece en nada a lo que el vulgar de los ciudadanos entiende por ese concepto. Es como cuando se le pone el espejo a un vampiro que nunca podemos ver su imagen reflejada.


Felipe González, el de las seis caras, que pasó de ser presidente del Gobierno, a formar parte de la cuadra del  grupo Prisa bajo la batura de Polanco y de Juan Luís Cebrían, o a sentarse en el Consejo de Administración de Gas Natural, o a lobista pro-nuclear, hoy se postula como hombre puente entre el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, para intentar un pacto de legislatura o un Gobierno de coalición en las futuras elecciones generales que se han de celebrar dentro de unos meses en nuestro país. 

Lo dicho, cosas de vampiros.