jueves, 16 de junio de 2011

“SI NO NOS DEJAIS SOÑAR, NO OS DEJAREMOS DORMIR”


La democracia es el gobierno del pueblo. No el gobierno de unos pocos elegidos que lo ejercen en contra del pueblo. A eso es a lo que le llaman democracia y no lo es. Y cuando esto ocurre cientos de miles de personas comienzan a no sentirse representadas. ¿Qué hacer? Lo primero es manifestar su disconformidad, salir a las calles y decir: no, ustedes no nos representan. Y eso es lo que están haciendo una legión de indignados de todas las edades y clases sociales. Es la expresión más visible del hartazgo de un sistema más preocupado por entenderse bien con sus banqueros o con los jefes de gobierno más poderosos que en buscar la solución de los problemas de una buena parte de la gente de su país que sufren el paro, los efectos de la corrupción económica y política y a los que se ha condenado a no tener futuro.   

¿Es de extrañar que miles de personas se manifiesten ante las Cortes de Valencia el día de la toma de posesión de un nuevo gobierno manchado por la sospecha de corrupción y con una docena de imputados entre sus filas? ¿Es tan difícil de entender que miles de personas se manifiesten antes las Cortes de Cataluña el día que van a proceder a importantes recortes en materia de sanidad y otras medidas antisociales tan solo por proteger a los verdaderos causantes de la crisis económica? ¿Son estos realmente nuestros representantes? ¿A  esto es a lo que llaman democracia? 

Contra la corrupción y la perversión del sistema democrático gritan e insultan a los políticos de todo signo los indignados. Alguno ha llegado más allá, incluso a pintar con spray la gabardina de una diputada o el pelo de otro. No han llegado todavía al extremo de estampar una tarta en pleno rostro de sus representantes políticos o tirarles tomates y huevos podridos como hemos podido ver en otros países europeos con mayor tradición democrática que la nuestra. A todo esto lo llaman violencia, y a quienes realizan estos actos les acusan de ser “antisistema”. 

No, no son “antisistema”, son antivosotros. No os quieren, no les representáis, les estáis impidiendo vivir dignamente, unos por acción y otros por conformismo y omisión. 

Vosotros que habéis taponado todos los órganos de control del sistema democrático, que pervertís con vuestros actos a diario el sistema acusáis ahora a los ciudadanos que protestan por vuestros actos de ser “antisistema”. Vosotros que utilizáis a diario las acusaciones más viles unos contra otros, que sois capaces de anteponer vuestros intereses particulares y partidistas ante los intereses de la nación; vosotros que apostáis por cuanto peor mejor, que habéis comprado gran parte de los medios de comunicación , que habéis contaminado la justicia impidiendo su libre y buen funcionamiento; vosotros que utilizáis la fuerza bruta para machacar a porrazos a jóvenes, mujeres y niños tranquilamente sentados en una plaza en actitud de protestas pacífica sois quienes hoy vituperáis a quienes no están conformes con vuestros métodos antidemocráticos. 

¿Acaso preguntáis al pueblo lo que el pueblo quiere? ¿Desde cuándo no se convoca un referéndum en España? Incluso el denostado Berlusconi en Italia ha preguntado en consulta popular si los ciudadanos italianos estaban de acuerdo o no con la privatización del agua o con la política de energía nuclear. Y resultó que no.  Los políticos españoles no están para negativas, prefieren un pueblo ciego, sordo y mudo con unos medios de comunicación domesticados como la mejor garantica de mantener la ficción de una democracia que no lo es. 

Y mientras tanto unos y otros prosiguen recortando derechos laborales, creando empleo precario, expulsando de las empresas a millones de trabajadores, llevando a miles de familias a la precariedad más absoluta, desahuciando de sus hogares a quienes afectados por estas medidas antisociales ya ni siquiera pueden pagar sus hipotecas. Esto no es violencia. Es su democracia. Pues, no, no lo es. Y el grito resuena así de fuerte en las calles y plazas de toda España mientras crece la indignación y el descontento. 

Y no va a parar si vosotros no paráis, si vosotros continuáis saqueando las arcas públicas, pagando sueldos millonarios a vuestros periodistas de cámara, dilapidando el dinero público en obras faraónicas haciéndonos ver que la crisis es tan solo una cosa que afecta a los trabajadores, por cierto, cada día con menos trabajo.
Ni tan siquiera llegaremos a un sueldo mínimo la mitad del de los países europeos más poderosos, los de aquellos que nos acusan de derrochar el dinero y nos imponen severas medidas de ajuste.  No, las protestan van a seguir pero no podéis pedir que todos sean pacíficos cuando les aporrea la policía, cuando ven entrar con la sonrisa en los labios a los diputados corruptos a ocupar sus escaños, cuando el gobierno firma una reforma laboral que les arrincona más y más, cuando nuestros políticos dan el peor ejemplo siendo incapaces de llegar a ningún acuerdo. Hace unos días tres magistrados del Tribunal Constitucional han tenido que presentar su dimisión ante la inoperancia de los partidos políticos mayoritarios. Y hasta el presidente del Congreso ha tenido que reconocer que en este caso los diputados no se estaban ganando el sueldo. 

Un trabajo digno, una justicia libre de las presiones de los partidos políticos, un mejor nivel de educación, unos medios de comunicación libres, unos mecanismos democráticos que funcionen , un no muy fuerte a la corrupción. Eso es lo que pide a gritos una parte del pueblo español. ¿Por qué no les escucháis? ¿Es acaso eso violencia? O lo es más el sufrimiento al que estáis sometiendo a gran parte de la sociedad. Miles de personas sueñan con un país mejor y en sus pancartas llevan este lema: “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir”

lunes, 13 de junio de 2011

“Y CUANDO DESPERTÓ EL DINOSAURIO TODAVÍA SEGUÍA ALLÍ”´

(Este es el texto del cuento más corto del mundo, escrito por Augusto Monterroso. El escritor, en unas pocas palabras, sintetiza la impotencia y la frustración de miles de personas. He creído apropiado recordarlo para intentar explicar lo que se nos viene encima a todos aquellos a los que no nos gustan los dinosaurios).


 La política económica del gobierno, convertida en ariete de la derecha europea más intransigente contra la economía del bienestar y los derechos sociales de los trabajadores, ha provocado dos actitudes bien diferentes en los ciudadanos españoles. De una parte, los más desfavorecidos, cientos de miles de trabajadores sin futuro, unos por no tener trabajo, otros por tenerlo y no poder llegar a fin de mes debido a los exiguos salarios que perciben- lo que ya se conoce como el “trabajador pobre”- han ocupado las calles y plazas de las ciudades españolas pidiendo un saneamiento de la vida ciudadana: menos corrupción y más trabajo.

Al otro lado se sitúan los millones de ciudadanos que han inundado las urnas de papeletas apoyando precisamente al partido que cuenta con más denuncias por corrupción, con escándalos como el  caso Gurtel, el caso Brugal o el caso Fabra. Es decir, que unos miles de ciudadanos salen a las calles para pedir la regeneración democrática mientras varios millones ratifican los comportamientos más deshonestos en las urnas. Y todo ello en medio de la mala gestión de la crisis económica hecha por el presidente Zapatero bajo los pésimos consejos de su ministro, amigo y consejero, Miguel Sebastián.

El mapa político, autonómico y municipal, ha quedado configurado de la siguiente manera: un gran partido hegemónico, el Partido Popular, con mayorías absolutas en muchas ciudades y autonomías de España, y dos partidos nacionalistas, los dos partidarios de la independencia, en Euskadi y Cataluña. Creo que a ninguno de ellos (el PP, BILDU, el PNV, o CIU) les va a preocupar ni mucho ni poco las peticiones de los jóvenes sin futuro sino que van a estar muy cerca de sus intereses empresariales y financieros, es decir con el capital especulativo y las grandes empresas.

Si este panorama les parece preocupante todavía lo es más el desarrollo que está teniendo dentro del Partido Popular su ala más radical, el llamado Tea Party español, con un liderazgo claro del ex presidente José María Aznar; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el nuevo presidente de Asturias, Álvarez Cascos; la futura alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y una larga lista que va desde Federico Trillo, hasta Mayor Oreja, y diputados y senadores que desde dentro del Partido Popular inclinan la balanza hacia la derecha más extrema, partidaria de la expulsión de los inmigrantes, de la derogación de la ley del aborto, de la enseñanza religiosa, y de la utilización de las armas para erradicar cualquier actitud soberanista o para implantar en el mundo los valores de la economía occidental, llámese guerras de la energía, guerras preventivas o guerras contra el terrorismo internacional.

El fortalecimiento de esta derecha extrema que crece dentro del PP junto a la cantada desaparición de las opciones socialdemócratas que todavía albergaba una pequeña parte del gobierno del PSOE, con una Izquierda Desunida a punto de una nueva escisión si se confirma la salida de Llamazares con cientos de militantes descontentos por como el núcleo duro del PCE ha gestionado sus apoyos postelectorales propiciando el gobierno municipal del PP en numerosas ciudades, y el descontento cada día mayor de los ciudadanos, dibuja un panorama al menos preocupante para unas próximas elecciones, se adelanten o no, con una precampaña  dura y crispada al tiempo que los trabajadores son de nuevo castigados y las clases medias empobrecidas con la excusa de una crisis económica que como todos saben ya a estas alturas no ha sido creada por los trabajadores ni por los empresarios sino por esa gran ruleta en la que la económica especulativa se juega a diario el futuro de todos los españoles, los griegos, los irlandeses, los portugueses, o lo que es lo mismo, de aquellos que muestran más debilidad ante los dictados de los grandes organismos internacionales, los mismos que llevaron la gran crisis económica al sur de Asia, de Argentina, Ecuador , etc. Lo que en boca de miembros del FMI y del BM se conoce ya como el “gansterismo financiero”.

No, lo que ahora se avecina en España no es la alternancia en el poder. Lo que avanza a grandes pasos es un cambio importante en la forma de practicar y concebir la democracia. Y todo esto se va a realizar sin gran esfuerzo puesto que el terreno para que ello sea posible ya ha sido abonado por el gobierno de un partido al que claramente le sobran un par de letras.

Ahora habrá un cambio de batuta. La música que sonará será la misma. Quizás más estruendosa. La cuerda será sustituida por el metal. Sin duda, por el vil metal.

domingo, 29 de mayo de 2011

QUE NADIE LO IMAGINE POR NOSOTROS


Un enemigo se cierne sobre el movimiento denominado 15M que ha tomado las plazas de ciudades y barrios de toda España para hacer patente su descontento con la forma de administrar la democracia de los partidos políticos y su sometimiento al poder económico y financiero. Este enemigo intenta destruir al movimiento en varios frentes pues está resultando muy molesto para la partitocracia y para el poder económico y ambos han decidido terminar con él desde dentro, utilizando las mismas armas que los jóvenes "indignados", es decir la red, y desde ella crear toda sombra de duda e intoxicaciones con cientos de mensajes falsos y la convocatoria de acciones que bajo las siglas democraciarealya o tomalaplaza intentan desacreditar el movimiento. Uno de estos mensajes falsos ha sido la difusión de decenas de miles de correos electrónicos convocando a los ciudadanos a sacar de sus cuentas corrientes, el día 30 de mayo, 155 euros  para de esa forma boicotear a la banca. Vaya, algo así como matar a un elefante a besos.

Ese es el peligro de los llamados movimientos horizontales, en los que no existe un liderazgo único y que se mueve a través de internet: que cualquiera puede infiltrarlo. Desde la derecha ya existen expertos informáticos contaminando las redes sociales y desde la izquierda se les desacredita por no tener una ideología clara y permitir que dentro del movimiento todo tenga cabida, incluso aquellos ideológicamente dispares, sin darse cuenta que lo que defienden estos jóvenes traspasa como una lanza los programas de los partidos políticos y lo que ahora les une o les separa no es ya la afinidad ideológica sino el ansia de conseguir una sociedad mejor.

Ahora todos se preguntan qué va a pasar. Hace unos días le hicieron esa misma pregunta a Eduardo Galeano en la Plaza de Cataluña y él respondió: “¿Que va a pasar? ¿Que será de ellos? Yo simplemente no lo sé, ni tampoco me importa mucho. Lo que está pasando, esto es lo importante”

Eso es lo realmente importante, la enorme reacción que este movimiento ha despertado en miles de ciudadanos españoles que ven con simpatía como la llamada "generación perdida" ha reaccionado de forma organizada, pacífica y ejemplar para reivindicar mayores cotas de trabajo y de democracia y acusar a los verdaderos causantes de la crisis económica de ser quienes están terminando con los derechos que tantos años ha costado ganar y con la sociedad del bienestar en Europa.

La convocatoria de asambleas por los barrios de Madrid ha tenido un éxito enorme: los propios convocantes se han visto desbordados en las asambleas por la cantidad de gente de toda condición y edad que han acudido a las plazas públicas para poder expresarse libremente,  deseosas de exponer sus opiniones, creando el germen de la democracia real. Naturalmente que esto es peligroso y revolucionario acostumbrados como están los partidos políticos y los sindicatos a decidir las grandes cuestiones que afectan a los ciudadanos en pactos y negociaciones entre cuatro paredes para comunicárselas después a la ciudanía a través de la televisión. Esa sociedad apática que tan cómoda le resulta a quienes gobiernan en su nombre es la que ahora ha despertado con el revulsivo de los jóvenes “indignados” a los que todos le debemos, al menos, esa capacidad que han tenido para poner ante nosotros el espejo de la realidad y hacerlo de la mejor forma que hoy se puede llevar a cabo  una revolución, de forma pacífica. 

Aviso a navegantes:  los creadores de sombras ya han comenzado a arrojar todo tipo de infamias o medias verdades sobre el movimiento del 15M: que si Sáenz de Inestrillas, el ultra condenado, también estaba en Sol; que si Enrique Dans, un hombre de negocios relacionado con la banca y con el negocio turístico es uno de los promotores del movimiento 15M; que si quienes quedan en las plazas después del 22M son gente que ya nada tiene que ver con la idea primera, que se dedican a promover la liberación del tomate, el sonido del gong o el reiki; que si es el  CNI quien está detrás de todo esto para desvirtuarlo etc, etc.

Este sábado, en la asamblea de mi barrio no he visto a nadie del CNI; ni a Enrique Dans; ni a Sáenz de Inestrillas. A quienes si he visto ha sido a caras conocidas del barrio; a gentes que siempre han estado peleándose por una zona verde, por un hospital para todos, personas preocupadas por el lugar en donde viven, en una gran asamblea llevada por unos jóvenes inexpertos en cualquier tipo de lucha social, que nunca hasta ahora habían salido a la calle a tomar una plaza, que nunca habían hablado en público ante dos mil personas. 

Eran nuestros hijos, los amigos de nuestros hijos, nosotros cuando éramos tan jóvenes como ellos. Yo he visto ese otro tiempo que se anuncia, que no sabemos como será pero que no queremos que nadie lo imagine por nosotros.    

martes, 24 de mayo de 2011

EL MALENTENDIDO


La debacle electoral del PSOE ha sido fruto de un malentendido. Los socialistas no han sabido explicarse y los ciudadanos no han captado el mensaje. Eso al menos es lo que ha dicho el responsable de la política autonómica del PSOE, Gaspar Zarrias: que todo se ha debido a un problema de comunicación. Problema, que si ustedes recuerdan, viene teniendo el PSOE desde hace años. Ya Felipe González, siendo presidente del Gobierno, se quejaba de lo mismo. Es una lástima que por un tema de comunicación los socialistas pierdan gobiernos autonómicos y alcaldías en toda España y lo  es todavía más si tenemos en cuenta que ellos tienen mayor acceso que otros partidos minoritarios a los micrófonos de la radio o a  las pantallas de las televisiones para explicar sus puntos de vista y aclarar todo cuanto quieran aclarar. 

Ignoro ahora mismo cuantos asesores de imagen o cuantos periodistas están trabajando en los gabinetes de prensa de instituciones públicas, empresas o gobiernos y alcaldías en los que gobernaban los socialistas pero presumo que todos ellos no pueden ser tan inútiles que se les haya pasado por alto algo tan elemental como hacer llegar su mensaje a los electores. Sabido es que en los mítines de los dos grandes partidos los gabinetes de prensa sustituyen a los periodistas de los medios ofreciéndoles “cocinada” la información que estos han de dar. Y ahora resulta que todos se han equivocado. Creo sinceramente que el PSOE debería de prescindir de todos ellos así como de los políticos que son sus portavoces. Menudo error. No han sabido comunicarnos lo que nos querían decir.  ¿O es que acaso no se atreven a decirnos lo que realmente piensan.  Que más de dos millones de españoles- estos son los votos que ha perdido el PSOE en estas últimas elecciones- son tan duros de  mollera que no han entendido nada y o lo han interpretado todo al revés?

Que no, que no le hemos congelado la pensión. Que no, que no le hemos bajado el sueldo. Que no, que no favorecemos a las grandes empresas ni a los bancos. Que ustedes se quejan pero en realidad lo que les falta es información". ¿ Eso es lo que pudo haber sucedido, una falta de comunicación? Es bien triste para los socialistas no poder encontrar gente con sentido común para que sirva de intermediario entre el Gobierno o el partido y los ciudadanos. Sugiero que hagan un concurso público entre todos los periodistas o licenciados en Ciencias de la Información, que por cierto son miles y miles, a ver si entre ellos sale alguien capaz de subsanar ese terrible error. No parece que pueda resultar algo tan complicado: cualquier buen alumno de primer curso de Periodismo podría acometer con éxito la tarea y no creo que por un sueldo demasiado alto. 

Lo malo de todo esto es que los ciudadanos han preferido suspender a los políticos socialistas y estos, a su vez, hacer oídos sordos a sus demandas asegurando que van a seguir aplicando la misma política hasta el final de la legislatura. A este paso habrá que crear el premio Calabaza 2012 y ya sabemos quién tiene todos los cupones para llevárselo.

Ni un solo reconocimiento de sus errores; ni una sola disculpa al electorado; nada que decir a los dos millones de votantes socialistas que les han abandonado. Como dice Gaspar Zarrias en nombre de sus compañeros, todo ha sido un malentendido.

lunes, 23 de mayo de 2011

LA DEBACLE

Como no podía ser menos. Si uno abandona a su electorado no puede luego quejarse cuando su electorado le abandona a uno. Ese uno es Zapatero y por extensión el Partido Socialista Obrero Español. Esa es, a mi juicio, la principal causa de la debacle electoral de la que se ha beneficiado el Partido Popular.  

El electorado español no está para medias tintas y menos cuando la crisis aprieta. O estás con los trabajadores o estás en contra de ellos. O estas con los pensionistas o les congelas sus pensiones. O grabas las grandes fortunas o les permites que campen a sus anchas cosechando grandes beneficios mientras parte del pueblo las pasa canutas. O eres socialista o no lo eres. He aquí la cuestión. Y parafraseando a Alfonso Guerra hay que decir que a los socialistas ya no les conoce ni la madre que los parió. De tanto abandonar sus principios al final han sido ellos los abandonados. Primero renunciaron al marxismo, después a la socialdemocracia y finalmente se dejaron dar el abrazo del oso por el neoliberalismo y se llamaron a sí mismos social liberales. Y claro, dentro de la derecha no cogen todos y el electorado puesto a elegir ha decidido quedarse con la marca original y no con la imitación.

Por una parte ha sido el abandono de sus propias ideas: dejarse llevar por las inercias del mercado; no haber hecho ningún gesto cuando se les exigían sacrificios a los más débiles, ni tan siquiera pedir un pequeño sacrifico fiscal a las grandes fortunas. No se les pidió más que un gesto y todos los gestos que hicieron  iban dirigidos en sentido contrario. 

El voto de centro izquierda hace mucho que ha virado al centro derecha. Los más beneficiados por las políticas sociales en barrios de Madrid como Getafe, Leganés, Móstoles o Fuenlabrada -y tantos y tantos otros municipios de toda España- ya son propietarios de un par de casas, primera y segunda residencia, tienen su fondo de pensiones, y ahora tiemblan por su futuro. Dicen que ha bajado su patrimonio, que sus pensiones no están seguras, y temen que sus fondos un día puedan desaparecer. 

El trabajador medio convertido en especulador ya no vota a la izquierda sino a la derecha. Y todavía existe algo peor, muchos de los votantes de los partidos mayoritarios, saben muy bien lo que es trampear: engañar al fisco, vender a sobreprecio, obtener beneficios con el dinero negro, y pocos ponen reparos a la hora de mejorar su nivel de vida o de salir adelante con prácticas poco ortodoxas. Quizás por eso disculpan y comprenden a quienes lo hacen a gran escala. No hay que extrañarse de que en lugares como Valencia, en donde algunos políticos del PP están manchados por el caso Gurtel, la lluvia de votos apoyando estas opciones haya proporcionado holgadas mayorías absolutas a Camps o a los alcaldes del PP que apoyan a Camps y a otros imputados en la trama corrupta.

Ese es el desasosiego que nos queda. Y nos preguntamos si todos esos millones de votos que apoyan al PP son poco sensibles al despilfarro o a la corrupción o si va a ser bueno el dicho de que cada uno tiene los políticos que se merece.

Mientras esto ocurre, unos miles de acampados en numerosas plazas de ciudades españolas piden mayor democracia: que se elimine la corrupción de la vida pública y que el poder político no esté al servicio de los mercados financieros aplicando medidas que empobrecen a los trabajadores, los convierten en precarios o en parados, y crean generaciones sin futuro.

Pero, claro, la indignación parece ser de izquierdas. La derecha hoy no está indignada sino encantada. Aunque lluevan piedras sobre las cabezas de muchos de ellos.

domingo, 22 de mayo de 2011

"INDIGNADOS"

Así es como se encuentran decenas de miles de ciudadanos que están ocupando las plazas de numerosas ciudades españolas, con acciones que han merecido la atención de los medios de comunicación tanto nacionales como extranjeros. 

La Puerta del Sol de Madrid se ha convertido desde los primeros días de la protesta en plató improvisado de cientos de periodistas con la presencia de decenas de unidades móviles de las televisiones españolas y numerosas cámaras de corresponsales extranjeros.

La información que estamos recibiendo de la llamada “revolución del 15-M”, sobre todo a través de las televisiones, nos muestran a unos jóvenes y no tan jóvenes, concienciados, preocupados por la democracia, defendiendo su futuro y con un sentido del orden envidiables: gente pacífica, que se organiza en asambleas a las que acude quien quiere y allí exponen sus inquietudes y problemas. Ha sido, quizás, esta imagen saludable de la protesta la que ha acercado a cientos de miles de españoles a apoyarles y ha propiciado el que la el movimiento se extienda con millones de visitas a través de la red.   

Frente a esto, existen también, aunque en minoría, las televisiones que alimentan la discordia, que mienten y manipulan para intentar hacer ver que quienes están reivindicando una democracia más limpia y participativa de forma pacífica, en realidad se trata de terroristas camuflados que han sido entrenados en la lucha armada ciudadana para destruir el sistema. Intentan con sus crónicas que las fuerzas del orden carguen contra los acampados para desalojarlos de allí y que su voz no pueda ser escuchada. 

Frente a dos actitudes tan diferentes, los “indignados” de la Puerta del Sol, han decidido arremeter contra todos sin distinción, increpando por igual a unos y a otros. Grave error pues gran parte de los periodistas y de las cadenas de televisión que se encuentran en la Puerta del Sol no solamente no manipulan sino que están contribuyendo de forma excepcional a que el movimiento del 15-M se propague, y, desde luego, la imagen que están dando de la gente indignada no puede ser mejor. 

Muchos periodistas que a diario son abucheados por los acampados, ellos y ellas, tan en precario, tan indignados y tan reivindicativos como los que se encuentran acampados en las plazas de las ciudades españolas, se están batiendo el cobre en sus redacciones y están dando lo mejor de sí mismos con unas estupendas crónicas y reportajes. 

Los “indignados” están consiguiendo con su actitud, indignar a buena parte de los periodistas y de los medios de comunicación que no hacen otra cosa que ofrecernos a todos una buena información de lo que está sucediendo. Hay que decirles que ni todos los periodistas ni todos los políticos “la misma mierda son”. Y, es que quizás ha llegado el momento de concretar sus protestas.

jueves, 19 de mayo de 2011

"QUE NO, QUE NO NOS REPRESENTAN"

Esa es una de las frases más escuchadas estos días en muchas plazas de España. Quienes las pronuncian son los llamados “Indignados” y se refieren a los partidos políticos que se presentan a las elecciones.

Miles, cientos de miles de personas, se sienten excluidas del sistema democrático, porque, dicen algunos de ellos, quienes nos gobiernan no tienen ni el poder ni la capacidad de representar al electorado que les ha votado. Entonces ¿para qué votar a quien no puede representarte? Este y otros razonamientos parecidos se podían escuchar ayer en la Puerta del Sol de Madrid, precisamente el mismo día en que la canciller alemana, Angela Merkel, intervenía para decir que las vacaciones de los españoles, los portugueses o los griegos tenían que ser iguales a la de los alemanes. Hila muy fino la canciller alemana pues la diferencia es tan solo de dos días a favor de España mientras que lo que separa el sueldo mínimo de un español del de un alemán es casi el triple a su favor. Claro, de esto la canciller no decía ni palabra. Merkel habla de igualar por abajo, para nada de equiparar los derechos sociales y laborales de una sociedad con otra y menos entrar ya en detalles como que un alemán trabaja menos horas semanales que un español. Bueno, el caso es que nuestros amigos, “indignados” por no tener ni siquiera muchos de ellos tienen sueldo mínimo, ni vacaciones, o trabajan a destajo por un sueldo de miseria. Esta generación sin futuro no comprende porque la canciller alemana se mete en temas laborales de España , de Portugal o de Grecia y no dice ni una palabra de Francia, que ,por suerte, gracias a sus poderosos sindicatos, todavía conservan buena parte de sus derechos. Y menos, comprenden que en estas elecciones tengamos que votar a cualquiera de las siglas que se presentan y no a Angela Merkel, al Fondo Monetario Internacional, a la Unión Europea o al presidente del Banco Europeo, que son en realidad quienes toman las decisiones que nos afectan.

“Que no, que no, que no nos representan”, no quiere decir solamente que los políticos españoles traicionen a su electorado, sino que es tan corto su margen de maniobra que deberían de presentarse ante los españoles a través de la televisión y confesar la verdad. Decir: “miren ustedes, hemos de confesarles que en política económica nosotros no tenemos ya decisión alguna; que el modelo productivo obedece a los dictados del capital internacional al  que a menudo llamamos mercado; que nuestro marco laboral está en manos de los dos grandes países que dirigen la Unión Europea: Alemania y Francia; que nuestra política comercial depende de la Organización Mundial del Comercio y que si contravenimos los deseos de cualquiera de estos poderes pueden destruir nuestro país”. En lugar de eso nos prometen lo que no pueden conseguir y eso sí, nos auguran el desastre si no les votamos a ellos pues cualquier otra posibilidad, dicen  en sus mítines, es mucho peor.  Es decir, se valen del voto del miedo. Por eso , miles de jóvenes y no tan jóvenes, hartos e indignados toman pacíficamente las plazas españolas para que alguien les escuche; para que nuestros políticos enmienden la plana; para que sepan que si quieren luchar ellos les apoyarán pero si se mantienen como meros depositarios de un sistema que les niega el futuro les tendrán enfrente en la calle. 

De eso se trata, de que nos representen. Hasta ahora no se ha escuchado ni una palabra en este sentido. Los dirigentes del PP dicen que comprenden la actitud de estos miles de indignados, no faltaría más, “con lo mal que lo ha hecho el Gobierno”. Los dirigentes del PSOE, les piden su voto crítico para que así impidan males mayores (“porque es mejor votar a un amigo que a tu adversario”) y dicen que al menos ellos les escucharán. Y los dirigentes de IU les dan la razón y se suman al carro para capitalizar el descontento. 

Lo que piden los jóvenes y no tan jóvenes que se han lanzado a las calle el 15-M en toda España es más democracia; que se frene de una vez por todas la perdida de los derechos laborales que tanta lucha, sudor y sangre ha costado obtener durante casi un siglo; que los políticos escuchen al pueblo y no a los banqueros y grandes empresarios que toman las decisiones sin pasar por las urnas.

Estos días escuchamos en boca de nuestros políticos más de lo mismo. Una cantinela aburrida, discursos vacios, frases hechas, las mismas caras, las mismas siglas, las mismas promesas, las mismas amenazas. ¿Por qué será que las encuestas muestran que a gran parte de los españoles no les gusta Rajoy ni Zapatero? 

¿No será porque no nos representan?