lunes, 23 de mayo de 2011

LA DEBACLE

Como no podía ser menos. Si uno abandona a su electorado no puede luego quejarse cuando su electorado le abandona a uno. Ese uno es Zapatero y por extensión el Partido Socialista Obrero Español. Esa es, a mi juicio, la principal causa de la debacle electoral de la que se ha beneficiado el Partido Popular.  

El electorado español no está para medias tintas y menos cuando la crisis aprieta. O estás con los trabajadores o estás en contra de ellos. O estas con los pensionistas o les congelas sus pensiones. O grabas las grandes fortunas o les permites que campen a sus anchas cosechando grandes beneficios mientras parte del pueblo las pasa canutas. O eres socialista o no lo eres. He aquí la cuestión. Y parafraseando a Alfonso Guerra hay que decir que a los socialistas ya no les conoce ni la madre que los parió. De tanto abandonar sus principios al final han sido ellos los abandonados. Primero renunciaron al marxismo, después a la socialdemocracia y finalmente se dejaron dar el abrazo del oso por el neoliberalismo y se llamaron a sí mismos social liberales. Y claro, dentro de la derecha no cogen todos y el electorado puesto a elegir ha decidido quedarse con la marca original y no con la imitación.

Por una parte ha sido el abandono de sus propias ideas: dejarse llevar por las inercias del mercado; no haber hecho ningún gesto cuando se les exigían sacrificios a los más débiles, ni tan siquiera pedir un pequeño sacrifico fiscal a las grandes fortunas. No se les pidió más que un gesto y todos los gestos que hicieron  iban dirigidos en sentido contrario. 

El voto de centro izquierda hace mucho que ha virado al centro derecha. Los más beneficiados por las políticas sociales en barrios de Madrid como Getafe, Leganés, Móstoles o Fuenlabrada -y tantos y tantos otros municipios de toda España- ya son propietarios de un par de casas, primera y segunda residencia, tienen su fondo de pensiones, y ahora tiemblan por su futuro. Dicen que ha bajado su patrimonio, que sus pensiones no están seguras, y temen que sus fondos un día puedan desaparecer. 

El trabajador medio convertido en especulador ya no vota a la izquierda sino a la derecha. Y todavía existe algo peor, muchos de los votantes de los partidos mayoritarios, saben muy bien lo que es trampear: engañar al fisco, vender a sobreprecio, obtener beneficios con el dinero negro, y pocos ponen reparos a la hora de mejorar su nivel de vida o de salir adelante con prácticas poco ortodoxas. Quizás por eso disculpan y comprenden a quienes lo hacen a gran escala. No hay que extrañarse de que en lugares como Valencia, en donde algunos políticos del PP están manchados por el caso Gurtel, la lluvia de votos apoyando estas opciones haya proporcionado holgadas mayorías absolutas a Camps o a los alcaldes del PP que apoyan a Camps y a otros imputados en la trama corrupta.

Ese es el desasosiego que nos queda. Y nos preguntamos si todos esos millones de votos que apoyan al PP son poco sensibles al despilfarro o a la corrupción o si va a ser bueno el dicho de que cada uno tiene los políticos que se merece.

Mientras esto ocurre, unos miles de acampados en numerosas plazas de ciudades españolas piden mayor democracia: que se elimine la corrupción de la vida pública y que el poder político no esté al servicio de los mercados financieros aplicando medidas que empobrecen a los trabajadores, los convierten en precarios o en parados, y crean generaciones sin futuro.

Pero, claro, la indignación parece ser de izquierdas. La derecha hoy no está indignada sino encantada. Aunque lluevan piedras sobre las cabezas de muchos de ellos.

domingo, 22 de mayo de 2011

"INDIGNADOS"

Así es como se encuentran decenas de miles de ciudadanos que están ocupando las plazas de numerosas ciudades españolas, con acciones que han merecido la atención de los medios de comunicación tanto nacionales como extranjeros. 

La Puerta del Sol de Madrid se ha convertido desde los primeros días de la protesta en plató improvisado de cientos de periodistas con la presencia de decenas de unidades móviles de las televisiones españolas y numerosas cámaras de corresponsales extranjeros.

La información que estamos recibiendo de la llamada “revolución del 15-M”, sobre todo a través de las televisiones, nos muestran a unos jóvenes y no tan jóvenes, concienciados, preocupados por la democracia, defendiendo su futuro y con un sentido del orden envidiables: gente pacífica, que se organiza en asambleas a las que acude quien quiere y allí exponen sus inquietudes y problemas. Ha sido, quizás, esta imagen saludable de la protesta la que ha acercado a cientos de miles de españoles a apoyarles y ha propiciado el que la el movimiento se extienda con millones de visitas a través de la red.   

Frente a esto, existen también, aunque en minoría, las televisiones que alimentan la discordia, que mienten y manipulan para intentar hacer ver que quienes están reivindicando una democracia más limpia y participativa de forma pacífica, en realidad se trata de terroristas camuflados que han sido entrenados en la lucha armada ciudadana para destruir el sistema. Intentan con sus crónicas que las fuerzas del orden carguen contra los acampados para desalojarlos de allí y que su voz no pueda ser escuchada. 

Frente a dos actitudes tan diferentes, los “indignados” de la Puerta del Sol, han decidido arremeter contra todos sin distinción, increpando por igual a unos y a otros. Grave error pues gran parte de los periodistas y de las cadenas de televisión que se encuentran en la Puerta del Sol no solamente no manipulan sino que están contribuyendo de forma excepcional a que el movimiento del 15-M se propague, y, desde luego, la imagen que están dando de la gente indignada no puede ser mejor. 

Muchos periodistas que a diario son abucheados por los acampados, ellos y ellas, tan en precario, tan indignados y tan reivindicativos como los que se encuentran acampados en las plazas de las ciudades españolas, se están batiendo el cobre en sus redacciones y están dando lo mejor de sí mismos con unas estupendas crónicas y reportajes. 

Los “indignados” están consiguiendo con su actitud, indignar a buena parte de los periodistas y de los medios de comunicación que no hacen otra cosa que ofrecernos a todos una buena información de lo que está sucediendo. Hay que decirles que ni todos los periodistas ni todos los políticos “la misma mierda son”. Y, es que quizás ha llegado el momento de concretar sus protestas.

jueves, 19 de mayo de 2011

"QUE NO, QUE NO NOS REPRESENTAN"

Esa es una de las frases más escuchadas estos días en muchas plazas de España. Quienes las pronuncian son los llamados “Indignados” y se refieren a los partidos políticos que se presentan a las elecciones.

Miles, cientos de miles de personas, se sienten excluidas del sistema democrático, porque, dicen algunos de ellos, quienes nos gobiernan no tienen ni el poder ni la capacidad de representar al electorado que les ha votado. Entonces ¿para qué votar a quien no puede representarte? Este y otros razonamientos parecidos se podían escuchar ayer en la Puerta del Sol de Madrid, precisamente el mismo día en que la canciller alemana, Angela Merkel, intervenía para decir que las vacaciones de los españoles, los portugueses o los griegos tenían que ser iguales a la de los alemanes. Hila muy fino la canciller alemana pues la diferencia es tan solo de dos días a favor de España mientras que lo que separa el sueldo mínimo de un español del de un alemán es casi el triple a su favor. Claro, de esto la canciller no decía ni palabra. Merkel habla de igualar por abajo, para nada de equiparar los derechos sociales y laborales de una sociedad con otra y menos entrar ya en detalles como que un alemán trabaja menos horas semanales que un español. Bueno, el caso es que nuestros amigos, “indignados” por no tener ni siquiera muchos de ellos tienen sueldo mínimo, ni vacaciones, o trabajan a destajo por un sueldo de miseria. Esta generación sin futuro no comprende porque la canciller alemana se mete en temas laborales de España , de Portugal o de Grecia y no dice ni una palabra de Francia, que ,por suerte, gracias a sus poderosos sindicatos, todavía conservan buena parte de sus derechos. Y menos, comprenden que en estas elecciones tengamos que votar a cualquiera de las siglas que se presentan y no a Angela Merkel, al Fondo Monetario Internacional, a la Unión Europea o al presidente del Banco Europeo, que son en realidad quienes toman las decisiones que nos afectan.

“Que no, que no, que no nos representan”, no quiere decir solamente que los políticos españoles traicionen a su electorado, sino que es tan corto su margen de maniobra que deberían de presentarse ante los españoles a través de la televisión y confesar la verdad. Decir: “miren ustedes, hemos de confesarles que en política económica nosotros no tenemos ya decisión alguna; que el modelo productivo obedece a los dictados del capital internacional al  que a menudo llamamos mercado; que nuestro marco laboral está en manos de los dos grandes países que dirigen la Unión Europea: Alemania y Francia; que nuestra política comercial depende de la Organización Mundial del Comercio y que si contravenimos los deseos de cualquiera de estos poderes pueden destruir nuestro país”. En lugar de eso nos prometen lo que no pueden conseguir y eso sí, nos auguran el desastre si no les votamos a ellos pues cualquier otra posibilidad, dicen  en sus mítines, es mucho peor.  Es decir, se valen del voto del miedo. Por eso , miles de jóvenes y no tan jóvenes, hartos e indignados toman pacíficamente las plazas españolas para que alguien les escuche; para que nuestros políticos enmienden la plana; para que sepan que si quieren luchar ellos les apoyarán pero si se mantienen como meros depositarios de un sistema que les niega el futuro les tendrán enfrente en la calle. 

De eso se trata, de que nos representen. Hasta ahora no se ha escuchado ni una palabra en este sentido. Los dirigentes del PP dicen que comprenden la actitud de estos miles de indignados, no faltaría más, “con lo mal que lo ha hecho el Gobierno”. Los dirigentes del PSOE, les piden su voto crítico para que así impidan males mayores (“porque es mejor votar a un amigo que a tu adversario”) y dicen que al menos ellos les escucharán. Y los dirigentes de IU les dan la razón y se suman al carro para capitalizar el descontento. 

Lo que piden los jóvenes y no tan jóvenes que se han lanzado a las calle el 15-M en toda España es más democracia; que se frene de una vez por todas la perdida de los derechos laborales que tanta lucha, sudor y sangre ha costado obtener durante casi un siglo; que los políticos escuchen al pueblo y no a los banqueros y grandes empresarios que toman las decisiones sin pasar por las urnas.

Estos días escuchamos en boca de nuestros políticos más de lo mismo. Una cantinela aburrida, discursos vacios, frases hechas, las mismas caras, las mismas siglas, las mismas promesas, las mismas amenazas. ¿Por qué será que las encuestas muestran que a gran parte de los españoles no les gusta Rajoy ni Zapatero? 

¿No será porque no nos representan?

miércoles, 18 de mayo de 2011

EN DIAS COMO HOY.....


……en que los que los españoles hartos e indignados han salido pacíficamente a las calles para defender los derechos que se nos están quitando y la democracia que día a día se debilita debido a las políticas llevadas a cabo por quienes nos gobiernan siguiendo las indicaciones de aquellos que no tienen representación popular, tal como el Fondo Monetario Internacional o los grandes organismos financieros internacionales, sorprende que Radio Nacional de España, la radio pública que tendría que representar a todos los españoles , difunda una versión sesgada de estas concentraciones y acampadas que están teniendo lugar en numerosas ciudades españolas.

Dice un tertuliano que el portavoz de los acampados en la Puerta del Sol es un abogado de 26 años y que por lo tanto procede de una extracción burguesa. Naturalmente que se trata de jóvenes profesionales sin futuro. Nadie ha entendido, tan solo el docto tertuliano, que nos encontramos ante una revolución proletaria de viejo cuño. Dice nuestro tertuliano, sin que ni el moderador ni sus compañeros de mesa le corrijan, que los jóvenes de hoy viven mejor que nunca y que se quejan sin motivos. 

Ha tenido que ser una oyente la que ha intervenido en el programa de RNE para aclarar que no se trata tan solo de jóvenes indignados, y dar su versión para que los oyentes de ese programa pudieran escucharla y tener así , al menos, otro razonamiento diferente al que en esos momentos estaba dando la radio pública por boca de alguien que a buen seguro ni ha hablado con ninguno de los acampados ni se habrá pasado por la Puerta del Sol para ver realmente qué tipo de gente está allí acampada. 

Este es el enlace para escuchar a la oyente, quien pudo expresar su opinión sin ser interrumpida.

martes, 17 de mayo de 2011

LOS ANTISISTEMA

Contra la banca, por ser cómplices y responsables del empobrecimiento de los ciudadanos; por encubrir la crisis económica; por propiciarla; por erigirse en los prepotentes señores del dinero: hoy te lo doy , hoy te lo niego; por hacernos creer que son los ciudadanos los causantes de la debacle financiera; por repartirse esos bonus millonarios ante los ojos de todos, sin pudor , ni vergüenza, en un país con casi cinco millones de parados; por practicar la usura y aprovecharse de los impagos de los más pobres, embargando casas, bienes y sueldos, convirtiendo a los deudores en esclavos de la deuda ya pagada; por utilizar los contratos en prácticas para cubrir puestos de trabajo: contratos de cuatrocientos euros que sirven para echar a la calle a padres y madres de familia sin perspectivas de poder encontrar un nuevo empleo; en definitiva, por empobrecer la sociedad con sus recetas financieras y contribuir a un mundo peor.

Contra los políticos que tienen, han tenido o están a punto de tener el poder delegado por los ciudadanos. Por habérselo entregado a otros; por no defender los intereses de la gente a la que dicen representar; por cebarse en los más débiles recortando sueldos y derechos; por ser tan complacientes con los grandes banqueros y empresarios; por destruir el tejido social y productivo; por traicionar a sus electores; por permitir y participar de la corrupción sin límites; por su manejo de la justicia; de los medios de comunicación; por su mal ejemplo y por impedir, junto con el poder financiero, la construcción de un mundo mejor.

Estos motivos, han sido los que han llevado a movilizarse, el pasado día 15 de mayo, a decenas de miles de personas en toda España. Jóvenes, y menos jóvenes, gentes hartas e indignadas que al fin han reaccionado 
Hoy mismo, el diario “El País” publica una relación de los sueldos de los grandes banqueros y empresarios en España; si, esos mismos que se reúnen con Zapatero en la Moncloa, a quienes el Gobierno permite echar a la calle a miles de trabajadores a pesar de que sus empresas arrojan resultados enormemente positivos, con cientos y hasta miles de millones de euros de beneficio. Sueldos millonarios. El presidente de Movistar se ha asignado un sueldo de nada menos que 8,6 millones de euros. El es uno de los elegidos por la Moncloa. El encargo de presidir un comité de seguimiento para intentar solucionar algunos problemas derivados de la crisis económica. Menudo sarcasmo.

En la prensa de hoy , también está presente el caso Strauss-Kahn, ya saben, el dirigente socialista francés que estuvo a punto de llegar a la presidencia del Gobierno en Francia; el director del FMI, el que va imponiendo a países como Grecia , Irlanda, Portugal o España, las medidas de extrema austeridad que recaen sobre los más débiles. Strauss-Kahn es conocido por sus dispendios, su derroche, su alto nivel de vida, el lujo extremo y su gusto por las mujeres. Ahora también por haber supuestamente acosado a una camarera de un hotel en donde se alojaba. El propio Sarkozy dijo que a su lado el era un “monje trapense”. La ministra de Economía española al ser ayer preguntada en Bruselas, ha dicho que el señor Strauss “tenía un carácter muy fuerte” y que había que mantener sobre él la presunción de inocencia. Hoy ha tenido que rectificar rápidamente y ya se identificaba con la camarera. Todo un ejemplo de coherencia.
Contra la banca, contra la forma de ejercer la política, contra la corrupción, se han manifestado en España miles de personas, en torno a un movimiento llamado Democracia Real Ya. Ciudadanos hartos que no soportan el rumbo del país sin futuro al que nos están abocando unos y otros. 

Numerosos medios de información les han llamado “antisistema”. ¿Son ellos los antisistema? ¿Están seguros, señores y señoras periodistas, tertulianos y tertulianas?  ¿Hay que apalearles y desalojarles de la calle por pedir una democracia real? ¿Tanto miedo tiene el poder a que se conozca la verdad? ¿A que en todas las ciudades de España se extienda el ejemplo?

Esto se produce en plena campaña electoral a cinco días de las votaciones. El PSOE hará todo lo posible por tapar el problema pero es muy posible que con su actitud pronto se vea con cientos de tiendas de campaña en las ciudades españolas. El PP se frota las manos e IU intenta capitalizar el descontento. 

Dentro de poco todos seremos “antisistema” si queremos recuperar nuestra débil democracia, pervertida por unos, vapuleada por otros, en acciones diarias consentidas por aquellos en quienes los ciudadanos hemos depositado nuestra confianza. Los mismos que este domingo nos insisten en que les votemos.

martes, 10 de mayo de 2011

LA EXPLOSIÓN DEL DESORDEN



Hace años un buen amigo me habló de Ramón Fernández Durán con la recomendación de que le conociera y hablara con él. Entonces yo estaba entrevistando a una serie de voces que procedentes de todo el mundo cuestionaban el modelo económico que como una gran mancha de aceite se extendía desde hace años por todo el Planeta. Ramón era una de esas voces. Me asombró el desconocimiento tan grande que los periodistas teníamos de la existencia de una mente tan lúcida como la de Fernández Durán. El contacto personal con él  y  la lectura de sus libros me hicieron ver que estaba ante una persona excepcional.

Nos continuamos viendo durante los últimos años. Establecimos una forma de comida-tertulia en una casa de comidas de la calle Libertad, “El Bierzo”, siempre que podíamos, cada mes o dos meses, en donde Ramón me hablaba abiertamente de sus escritos que iba desgranando hasta convertirlos en libros que a la vez compartía con todos a través de la red. En ellos reflexionaba sobre la deriva tan peligrosa a la que nos estaban llevando los grandes organismos de las finanzas internacionales y la dejación a la que se estaba sometiendo Europa, que culminaría con una Constitución de corte neoliberal. Y también de la pérdida de libertades a raíz del 11-S y de cómo los gobiernos se estaban plegando ante las medidas securitarias que estaban cambiando sociedades completas. 

Sin nombrarlo expresamente, Ramón ya nos estaba hablando del gran estallido, que hasta ahora se ha concretado con una gran crisis económica mundial con origen en los desmanes financieros y dirigida posteriormente a satisfacer los apetitos del mercado devorando países completos y convirtiendo la soberanía nacional en papel mojado.

De esto, de la explosión del desorden, hablaba y escribía Ramón. 

Hace unos meses, anuló una de nuestras citas diciendo que se encontraba mal. Su silencio posterior me preocupó pero pronto restableció contacto por correo electrónico para explicarme que se moría. Que su enfermedad no tenía cura y que se había reunido con los médicos para decirles que no deseaba alargar su final con quimioterapia. Es decir, que quería morir dignamente, en consonancia con lo que hasta ese momento había sido su propia vida.

Nos despedimos después de su decisión como se despiden dos buenos amigos. Ramón se ha ido de este mundo vislumbrando muchas de las cosas de las que el tanto había escrito y los que le frecuentamos, que éramos muchos, no solamente lamentamos la desaparición de un estupendo ser humano sino  la pérdida de esa voz tan lúcida, tan ausente de los grandes medios de comunicación, con tanta presencia en las organizaciones sociales y en las organizaciones ecologistas, como era y es la de Ramón Fernández Durán.

Este es un apunte rápido que hago hoy en Terramundi para que sepáis quien era Ramón, para animaros a aquellos que estéis interesados en leer sus libros a extender su pensamiento y a despedirle como se merece una persona tan valiosa e importante como el.

En esta página podréis encontrar información  (http://t.co/xQbIEsB).  

domingo, 1 de mayo de 2011

“LA HISTORIA SE HA PUESTO OTRA VEZ EN MARCHA”


El fin del social-liberalismo

El tornado del neoliberalismo se va debilitando aunque  dejando tras él un panorama desolador con la destrucción de gran parte de la economía real, la desaparición de gran parte de los derechos laborales ganados por los trabajadores en el último siglo, millones de parados en todo el mundo y habiéndole arrebatado el futuro a al menos toda una generación, de jóvenes y no tan jóvenes, que ya han cumplido los cuarenta años.

También este huracán político y económico que nos ha barrido de forma particularmente severa durante los últimos quince años se lleva consigo el descredito de los partidos políticos del arco de la izquierda parlamentaria, primero con la muerte de la socialdemocracia y ahora con el final anunciado del social-liberalismo, que no ha sido otra cosa que la asunción  de las medidas neoliberales por parte de los gobiernos y partidos socialistas de Europa. 

La resolución de los conflictos ocultos

Si la última gran crisis económica mundial ha constituido el estallido del modelo neoliberal dejando al descubierto el gansterismo económico en todo el mundo,  las revueltas del norte de África y de los países árabes con miles de jóvenes en las calles pidiendo trabajo y un futuro mejor son la más clara demostración de lo que los historiadores denominan “la resolución de los conflictos ocultos”.
Sí, porque se ha necesitado casi medio siglo para despojar a buena parte del mundo de sus derechos, creando el miedo en millones de familias, y todo ello contando con el silencio de políticos, gobernantes y de los medios de comunicación que se plegaron desde el primer momento a este saqueo llevado a cabo por unos pocos contra la clase trabajadora, derribando primero el Estado del Bienestar  y creando un caos tal en el mundo que nadie sabe a esas alturas como salir del atolladero. 

Contra el gansterismo internacional

Cincuenta años para darse cuenta y reaccionar. Efectivamente durante todo este tiempo el conflicto se ocultó y en esa ocultación y connivencia con los gánsteres mundiales habría que pedir responsabilidades al socialismo internacional, a los sindicatos, a los medios de comunicación y desde luego a la banca mundial.
Por eso hablamos hoy de la desaparición de la socialdemocracia en Europa, de los bajísimos niveles de afiliación sindical, de la muerte del periodismo o del ascenso de los partidos de extrema derecha en el norte y centro de Europa, en donde la destrucción del llamado Estado del Bienestar se ha notado más.

Pero no todo son malas noticias. Del caos suelen salir soluciones aunque, como vemos, estas van a ser muy lentas, tanto que se van a llevar por delante al menos a tres o cuatro generaciones de jóvenes en todo el mundo. Millones de personas que tendrán que vivir sin futuro o en el peor de los casos sin techo y que han comenzado ya a levantarse en algunos países mientras en otros se están organizando a través de Internet.

Hay que constatar que en esta reacción ante los conflictos ocultos ha influido mucho la revolución tecnológica con la extensión de las redes sociales pero también hay que señalar que determinados medios tradicionales, quizás los menos contaminados por ser minoritarios, han dado y dan testimonio de todo lo que está ocurriendo. Me refiero al cine y en concreto a la apuesta de determinados productores, actores, actrices, guionistas y directores por temas realistas y comprometidos que más allá del género documental apuestan y arriesgan por llevar el cine comercial asuntos de tanta trascendencia como la destrucción del trabajo y de la economía real a manos de la llamada económica especulativa y financiera.

La proyección estos días en Madrid del documental “Inside Job” o de la película “The company men” ilustran las causas de lo que se ha dado en llamar crisis mundial; el escaso poder del poder político en manos de estos grandes saqueadores internacionales; como todos ellos siguen dominando las finanzas mundiales y los puestos clave de Wall Street de la mano de demócratas y republicanos y también de las heridas producidas en la economía real con sus consecuentes daños personales. 

Los socialistas franceses y alemanes cambian de piel

Al fin descubiertos, ya solo queda dar un golpe de timón para variar el rumbo de la economía. Y, aunque de momento no sea un fenómeno muy visible, el giro ya se está produciendo.

Por eso no es de extrañar que en países como Alemania o Francia los partidos socialistas procedan a enterrar lo que se ha venido en llamar el social-liberalismo pidiendo la regulación de la banca privada; la creación de una banca pública; una reforma fiscal que grave más a las grandes fortunas para que no recaiga todo el peso de la crisis en las clases trabajadoras y otra forma de gobernar que les aleje de la desastrosa imagen que han dejado en estos últimos años.

“La crisis del capitalismo global”

Si, algo se comienza a moverse en todo el mundo. Y hay noticias alentadoras en este sentido. Como explica Ramón Fernández Durán, en su último libro, “La crisis del capitalismo global”, la historia se ha puesto de nuevo en marcha. Es cierto que en España se nota una aparente apatía, sobre todo en los jóvenes, pero tan solo aparente, puesto que sus iniciativas están siendo silenciadas por los grandes medios de comunicación y solo tienen cabida en los medios alternativos que cuentan con gran difusión en la red o en publicaciones como “Diagonal”, “Global” o “Le Monde Diplomatique”. Quienes lean estas publicaciones en papel o a través de la red saben desde hace tiempo de la existencia de organizaciones como Democraciarealya, Malestar.org, Juventud Sin Futuro, Oiga.me, Estado del Malestar o de iniciativas como las de las Rumba Raves que han asaltado algunas oficinas bancarias a ritmo de flamenco.


El enjambre 

Acciones, “haberlas, hailas”. De hecho el pasado día 7 de abril han salido a manifestarse a las calles de Madrid los jóvenes sin futuro y el próximo día 15 de mayo habrá nuevas movilizaciones en toda España. Es lo que se conoce como “la constitución del enjambre”. Primero, un grupo poco significativo de jóvenes se organizan a través de la red, después de manifiestan, vuelcan las imágenes de sus protestas de nuevo en la red, se activan las redes sociales, se producen nuevas manifestaciones y así, poco a poco, se va realimentando y creciendo la contestación social. Y, ¡ay del político que no sepa ver el “movimiento del enjambre”!

Los presidentes de Túnez, Egipto, Libia, Yemen y Siria son un buen ejemplo de esta ceguera. A unos les ha costado el tener que dejar el poder y otros han desencadenado matanzas y guerras civiles que tienen muy pocas posibilidades de ganar. 

Es la “acción del enjambre”. Hasta tal punto que el bloguero egipcio de las revueltas, Wael Ghonim, encabeza la lista de las personas más influyentes del mundo, según la revista “Times”. Y el libro más vendido a través de la red ha sido “Indignaos”, del francés Hessel.

Un conjunto de influencias que están teniendo sus repercusiones. El periódico “Diagonal” publica en portada, en su último número, como distintos movimientos europeos y de los EE.UU, se han querellado contra las agencias de calificación de riesgos que están provocando el desplome de naciones como Grecia, Irlanda o Portugal. Empresas privadas con intereses económicos encargadas de dinamitar las políticas económicas de países enteros. 

En España se han adherido a esta iniciativa numerosas organizaciones sociales y ciudadanas como ATTAC y partidos políticos como Izquierda Unida o Esquerra Republicana de Cataluña.

Como dice el ensayista Fernández Durán, un referente de los movimientos sociales en España, en este siglo que comienza “lo invisible se hará claramente visible” y habrá que estar preparados para afrontar las inevitables transformaciones que se van a producir. Aunque él no pueda verlas ya que le queda muy poco de vida. Afronta la muerte digna y se está muriendo rodeado de su gente.